28 de febrero de 2010

CERRAJOS O CERRAJAS

En la costa mediterranea existe gran diversidad de plantas silvestres utilizables en nuestras cocinas. Hoy vamos a hablar del cerrajo o cerraja (Sonchus Tenerrimus). Antiguamente, cuando se regaban los campos de naranjos mediante el sistema de inundación, solía aparecer en gran cantidad y tenian la consideración de malas hierbas. Hoy en dia, generalizado el riego por goteo, ya no es tan frecuente pero tampoco son difíciles de encontrar, sobre todo en zonas de regadio o después de grandes lluvias. Las posibilidades que encierran en gastronomía son innumerables y normalmente desconocidas para la gente joven. En ensaladas, infusiones, arroces, hervidos con ajos y aceite, en guisos, etc. Fritos con aceite y sal y mezclados con otras hierbas silvestres tambien pueden servir de relleno para empanadillas o cocas tapadas. Tambien eran considerados como remedios caseros para todo tipo de males (resfriados, cistitis, diureticos, laxantes etc) siendo, hasta hace un par de siglos, frecuente encontrar preparados de agua de cerrajos en farmacias. La presentación de hoy va a ser la más sencilla de todas, crudos y aderezados con aceite y sal. De esta forma solemos tomarlos antes de las comidas como estimulante del apetito. Quiero que quede claro que su sabor es muy peculiar. Sobre todo en crudo, te deja en la boca una sensación de amargo, acido y agrio al mismo tiempo, por lo que puede no gustarle a todo el mundo.

Ingredientes:

Cerrajos
1 limon (sustituible por vinagre)
1 diente de ajo (opcional)
Aceite de oliva
Sal


Es conveniente cogerlos tiernos y cuando su tamaño no es superior a 10 ó 15 cm ya que luego espigan y ya no satisfacen tanto al paladar. Limpiarlos bien con agua y quitar, si las hay, otras hierbas que hayamos podido arrancar con ellos. Algunos le echan al agua unas pocas gotas de lejia para su desinfección. Cortar las raices y colocarlos en un plato. En el mortero picaremos el ajo junto a un poco de sal y luego echaremos el zumo de medio limon y aceite de oliva. Aderezar con ello los cerrajos, remover para que llegue a todos y dejar macerar unos minutos. Ya me contareis

21 de febrero de 2010

ACEITUNAS PARTIDAS

Son, casi con toda seguridad, las estrellas del tapeo, el complemento perfecto para un buen almuerzo y la eterna discusión que tengo en casa con mis hijas. Ellas prefieren la aceituna o rellena o entera, nada de partidas ni amargas. Antaño y a pesar que esta zona no es pródiga en olivos, la mayoria de las familias se arreglaban su propia orza. Generalmente se partian para acelerar el proceso de adobo para el que se utilizaba y se utiliza principalmente 2 hierbas aromáticas que son la pebrella (Timbra Capitata) como diría mi amigo Ximo y la ajedrea o sajolida. (Satureja Obovata). Tambien hay quien les echa vinagre, ajo, tomillo, romero, hinojo, oregano y limon e incluso una ramitas tiernas de algarrobo silvestre u hojas de limonero (para endurecerlas)

Os paso la receta que conozco.

Para ello deberemos tener:

Aceitunas
Sal
Agua (que no sea del grifo)
Pebrella
Ajedrea (Sajolida)
Limon
Unas ramitas tiernas de algarrobo

A finales de septiembre o principios de octubre, recoger del arbol (nunca del suelo) la aceitunas que vayamos a preparar. Con una piedra plana, partirlas con la precaucion de no romper el hueso (hay quien prefiere hacerles un simple corte con un cuchillo) y dejarlas en un lebrillo de barro con agua no clorada durante un poco mas de una semana y se va cambiando esta todos los dias una o dos veces. Antaño se las dejaba en acequias, rios o canales donde pasaba agua limpia, pero ahora esto ya no puede ser. Yo hace unos años, probe de dejarlas dentro del mar pero algun amigo de lo ajeno, pensó que yo no las haria correctamente, decidió llevarselas a su casa y prepararselas personalmente. Ese año tuve que conformarme en comer de las que se venden por ahí. Pero a lo que íbamos. Transcurrido ese tiempo comprobaremos que ya no estan tan amargas, y procederemos a meterlas en una orza de barro o tarro de cristal e ir mezclandola con las hierbas aromaticas antes mencionadas (o las que nos gusten) unos trozos de limon y agregarles agua sin cloro, sal (entre 30 y 50 g por litro según preferencias) hasta cubrirlas. Dejarlas que se aromaticen bien tapadas durante unos 10 dias y a comer. Un ultimo comentario, hay quien dice que el tocar las aceitunas con la mano o con metal las ablanda asi que es mejor usar siempre una cuchara de madera.

14 de febrero de 2010

ANCHOAS

Al igual que los embutidos del cerdo, el salazon es, sin duda, de los primeros procedimientos ideados para conservar los alimentos. La provincia de Alicante ha sido y es una de las principales productoras de sal de toda Europa, con lo que no es de extrañar que, en nuestra costa mediterranea se hubiese generado una industria paralela para la conservación de carnes y pescados usandola y de que, hasta no hace mucho, hubiera una tienda especializada en salazones en prácticamente todas las poblaciones. Tristemente eso ha ido cambiando y me temo que la conserva en aceite ha ido remplazando a la de los salazones. Hoy vamos a ver un sencillo metodo para preparar anchoas y necesitaremos.

2 kg de boquerones
Sal gruesa
Pimienta en grano
Unas hojitas de laurel (opcional)
Una orza de barro o tarro de cristal de boca ancha



Es importante que el boqueron sea lo más fresco posible y que no haya pasado por nevera ni tocado agua dulce o hielo. Arrancarles la cabeza y sacarles la tripa. Echar una capa amplia de sal gruesa en el fondo del tarro y sobre ella, extender una capa de boquerones y así sucesivamente alternaremos capa de sal y capa de boquerones, procurando ejercer un poco de presion para que quede compacto y sin huecos. De vez en cuando añadirle unos granos de pimienta y, si queremos, unas hojas de laurel. Terminaremos siempre con una capa de sal. Cuando hayamos llenado el tarro, añadir un poco del caldo que hayan soltado y cerrarlo bien. En unos tres meses estará listo. A la hora de comernoslas, sacaremos del tarro las que deseemos, las limpiaremos de sal, las desespinaremos y las pondremos en un plato en aceite de oliva y a mojar pan. Tambien os recomiendo comerlas en bocadillo con un poco de tomate. Con las espinas sobrantes hay quien prepara un pequeño aperitivo pasandolas por harina y sofriendolas a fuego flojo hasta dejarlas crujientes. Escurrir en papel absorbente y se salan si fuese necesario.

6 de febrero de 2010

ARROZ CALDOSO CON COSTILLAS Y GARBANZOS

Llevaba años intentando conseguir una cazuela de hierro "de las de antes" y por fin he podido hacerme con tres. Ya sabéis que antaño se cocinaba en chimeneas o cocinas de leña que solían estar encendidas desde primera hora de la mañana ya que también eran usadas como sistema de calefacción. Las mejores cazuelas son las de hierro fundido que no tengan plomo y puedo aseguraros que le dan un sabor especial a los guisos. El inconveniente es su peso y para utilizarlos basta con que sepáis que debéis apagar el fuego unos minutos antes que en el resto de cacerolas ya que, al igual que ocurre con el barro, tardan más en calentarse pero bastante más en enfriarse. Vamos a comenzar a usarlos con un sabroso y contundente arroz caldoso con costillas de cerdo y garbanzos.

Para 4 personas tendremos que tener preparado

6 costillas de cerdo troceadas
300 g de arroz
2 alcachofas
Azafrán
200 g de garbanzos ya hervidos
1 tomate
2 dientes de ajo
2 ñoras
1 ramita pequeña de tomillo
Un poco menos de 2 litros de agua o mejor caldo de carne
Aceite de oliva virgen
Sal
Sofreír las costillas previamente saladas en el caldero, a fuego lento, hasta que estén doradas. Reservar. En el mismo aceite sofreír el ajo picado y las ñoras troceadas. Echarlas en el mortero junto al tomate y un buen pellizco de sal. Picarlo todo. Sofreír las alcachofas limpias y cortadas en cuartos. Añadir el contenido del mortero y cuando este todo sofrito, incorporar las costillas nuevamente y los garbanzos. Echar el agua o el caldo, la ramita de tomillo y el azafrán y dejar cocer a fuego lento unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, retirar el tomillo, echar el arroz y dejar cocer a fuego medio unos 15 minutos más (18 si utilizáis cazuelas de aluminio). Apagar el fuego y servir. (No dejar reposar en exceso si utilizáis cazuela de hierro, ya que continuará cociendo y puede pasarse el arroz).

31 de enero de 2010

CACAHUETES Y ALTRAMUCES

Aun que hoy en dia ya no es tan habitual, lo cierto es que en nuestra comunidad, el tomarse un aperitivo o tapeo antes de las comidas ha sido una costumbre que hemos tenido muy arraigada. Para unos, solo el mero hecho de abrir el apetito ya lo justificaba, para otros, es el placer de satisfacer al paladar. Finalmente, si tenemos en cuenta que hasta no hace mucho, la agricultura era la forma de sustento de muchas familias, acudir al bar a tapear, era un manera de comentar las tareas diarias, localizar a personas, buscar y ofrecer jornales y pagar los trabajos encargados. En este blog hemos comentado ya muchas recetas que bien podian elaborarse como tapas (sangre, bull con cebolla, salazones, huevas, habas, hinojo marino y un largo etc), pero no quisiera dejar pasar la oportunidad de comentar los humildes cacahuetes y altramuces.

El cacahuete es una planta originaria de America que llego aquí y se adaptó con bastante rapidez. Inicialmente se usaba la planta como alimento para las caballerizas pero pronto se supo valorar las posibilidades que tenian su fruto para la elaboración de aceites y uso para el tapeo. Quien quiera degustarlas, lo logico es comprarlas ya asadas y listas para consumir, pero para aquellos nostalgicos que prefieren comprarlas crudas o disponen de huerto donde plantarlas, basta separarlas de la planta, colocarlas en una bandeja de horno, añadir sal y asar a fuego bajo. Otra opcion es quitarles la cascara y freirlas en aceite a fuego lento. Dejarlos en papel absorbente y todavía en caliente, salarlos.
El altramuz, en cambio, es mucho menos utilizado que el resto de las leguminosas ya que tiene mayor cantidad de grasa aun que sea de la no saturada. Para consumirlos tenemos que, o bien comprarlos ya en salmuera, o adquerirlos crudos y quitarles el amargo de sus alcaloides dejandolos en agua fria unas 12 horas. Transcurrido ese tiempo se vuelven a cubrir con agua fría y se cuecen a fuego lento. Después de cocerlos se añade de nuevo agua fría y sal (o mejor agua de mar) y se conservan de esta forma durante una semana. Es importante cambiar dos veces al día el agua salada para mejorar su sabor.


Ya solo nos queda servirlo todo a la mesa. A mi personalmente me encantan los altramuces con un poco de pimienta negra molida y un pellizco de sal. Y, por supuesto, que no se os olvide acompañarlo de una cerveza fria o de un buen vaso de vino.

24 de enero de 2010

ESTOFADO DE SEPIA

Nuestra zona tiene un entorno marino con personalidad propia cuya cocina sabido sacar lo mejor de cada uno de los productos que tenemos, tanto de nuestra huerta como del mar. La receta de hoy es un sencillo plato, tipico de los ranchos que se elaboraban a bordo de los barcos de pesca. Como siempre, para 4 personas deberemos abastecernos de:

2 sepias
2 patatas grandes
3 hojas de laurel
5 dientes de ajo
2 cebollas medianas
10 almendras
2 rebanadas de barra de pan (mejor duro)
1 cucharada de pimentón
1 poco de pimienta negra
¼ litro de vino tinto
½ litro de agua
Aceite de oliva
Sal


Limpiar, trocear y salar la sepia. Pelar y cortar la cebolla en trozos grandes y la patata en trozos pequeños. En una sarten gazpachera sofreir la sepia y retirar. En el mismo aceite sofreir el laurel, los ajos y la cebolla hasta que empiece a transparentar, momento en que echaremos el pimentón, la pimienta y le daremos un par de vueltas. Volvemos a echar la sepia y regamos con el vino y el agua. Añadimos las patatas y poco de sal y dejamos cocer a fuego lento al menos ½ hora. Mientras, en una sarten pequeña sofreir las almendras y el pan. Triturar en el mortero y unos 10 minutos antes de apagar el fuego, añadirlo a la cazuela y remover un poco. Preparar un buen pan para mojar

17 de enero de 2010

PAELLA DE HUEVA DE SEPIA

Ya hace unos 3 meses que no preparaba una paella, asi que hoy me he decidido por una con un ingrediente un poco fuera de lo comun. Se trata de la paella con hueva de sepia. En marzo del año pasado ya os explique lo que era la hueva de sepia y las diferentes formas de cocinarla, asi que sin más me pongo a ello.

Ingredientes para 4 personas

½ kg de hueva de sepia (tambien puede ser congelada)
2 alcachofas
100 g de guisantes
1 tomate
1.3 litros de caldo de pescado
Azafrán
3 ajos
Aceite de oliva
Sal

Cortar las alcachofas en trozos pequeños y dejarlas en agua con unas gotas de limon para blanquearlas. Pelar el tomate. Salar la hueva. En la paella sofreir directamente los ajos pelados y una vez dorados, picarlos en el mortero junto al tomate. En el mismo aceite sofreir ligeramente la hueva y retirar. Continuamos con las alcachofas, los guisantes y el contenido del mortero (tomate y ajo picado). Por ultimo agregar el arroz, darle unas vueltas durante un par de minutos y regar con el caldo hirviendo. Añadir la hueva reservada, el azafrán, salar y dejar hervir unos 10 minutos a fuego fuerte y 8 minutos más a fuego moderado. Apagar y dejar reposar unos minutos. Ya me contareis como queda la hueva de confitada.

10 de enero de 2010

GUISADO DE MELVA CON PENCAS

Ya hemos hablado en diversas ocasiones que el uso de la sal para la conservación de alimentos data de la edad de bronce. Fueron los fenicios quienes dieron a conocer el consumo de salazones y los romanos quienes generalizaron su uso en nuestra costa mediterranea. Si a esto le unimos el hecho de que la pesca tambien fue una de las primeras actividades que la humanidad realizó, entenderemos que ambas hayan ido cogidas de la mano a lo largo de la historia. Hoy vamos a hablar en concreto de la melva en salazon. La melva es un pescado con pocas escamas cuya carne tiene un sabor bastante diferente del resto de tunidos. Debemos tener presente en esta receta que el alto contenido nutricional de este pescado va a estar modificado por el hecho de estar en salazon, por tanto no es muy recomendable para aquellas personas que sufran de retención de liquidos o de hipertensión. La melva salada es muy facil de encontrar en cualquier tienda especializada pero para aquellos que prefieran hacersela ellos mismos, su proceso es sencillo. Bastará con adquirir una melva grande, destriparla, decapitarla, ponerla en remojo durante unas 10 horas para quitarle la sangre y cortarla en trozos de unos 3 cms. A continuación, se pone una capa de sal grusa humeda en un recipiente de obra o de cristal con la boca ancha, después una de melva y así sucesivamente, añadiendo, de vez en cuando unos trocitos de hojas de laurel y unos granos de pimienta.Terminaremos con una capa de sal y sobre esta pondremos una piedra para que apriete un poco el contenido y se tapa. Lo dejamos reposar mínimo unos tres o cuatro meses.

Para 4 personas hoy deberemos abastecernos de:

3 trozos de melva en salazon
12 tomates secos
2 patatas
4 pencas
300 g tomate troceado (puede ser de bote)
4 dientes de ajo
Unas ramitas de perejil
Aceite de oliva
Sal

Dejar los tomates secos en un bol con agua durante un par de horas para rehidratarlas. En un cazo con agua hirviendo echaremos la melva durante 3 minutos para que se desale. Luego la retiraremos dejandola en un bol con agua fria (a ser posible con hielo) para que la carne no se nos deshaga. En cuanto a las pencas, las limpiaremos, cortaremos en trozos de unos 4 cms y herviremos con agua y sal un buen rato para que pierdan su amagura (hay quien las hierve una par de veces cambiando el agua pero yo lo encuentro excesivo). El tiempo de coccion dependerá de lo tiernas que sean pero en principio, con ½ hora debe ser suficiente. Pelar y cortar las patatas en trozos no muy grandes. Pelar y rallar los tomates. (Si fuese de bote, escurrir el caldo). Picar el perejil. Una vez listo todo, en una cazuela de barro (de unos 30 cm de diámetro) sofreiremos los trozos de melva y reservaremos. En el mismo aceite sofreir ligeramente los tomates secos y retirar tambien. Continuaremos con los ajos enteros y las patatas hasta que estas estén doradas. Reservar. A continuación echaremos el tomate rallado y el perejil picado y sofrerir durante 5 minutos. Luego añadiremos las patatas, las pencas y la melva reservada. Regar todo con un vaso de agua y dejar cocer hasta que reduzca. (unos 20 minutos). A mitad de cocción rectificar de sal, teniendo en cuenta que la melva puede soltar. Ahora, una buena barra de pan, medio barral de vino y a chuparse los dedos.

FELIZ 2010

Un año mas ha pasado y aquí sigo luchando para que esos platos que han sido elaborados durante siglos no sean olvidados y remplazados por la moda de comidas rapidas, para que podamos seguir disfrutando, sentados en una mesa con la gente que apreciamos, de esos sencillos manjares y de una buena tertulia, para que la gente joven pueda conocer y valorar nuestra platos autoctonos y deje de pensar que la cocina no es solo cosa de señoras mayores y para que esos platos, elaborados algunos de ellos, por nuestros ancestros en epocas de penuria, sean valorados como lo que realmente son, como parte de nuestra herencia cultural. No me queda más que trasladaros mis mejores deseos para este año con una frase que me ha llegado al alma y que dice “Que nunca os falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer”. Feliz 2010 a todos.

27 de diciembre de 2009

PIMIENTOS RELLENOS

El plato de hoy va de pimientos y es muy típico de la Comunidad Valenciana, especialmente en la zona de Alcoy donde, todavía no he conseguido averiguar el por qué, a los pimientos les llaman “bajoques”. El pimiento vino de América de la mano de Colon, se adaptó aquí y gracias a los invernaderos, podemos encontrarlos prácticamente todo el año el mercado. A la hora de comprarlos, buscaremos aquellos ejemplares de color brillante, carne firme y sin manchas.

Ingredientes para 4 personas

300 g arroz
¼ kg carne (picada o troceada pequeña)
4 pimientos rojos (a ser posible grandes)
2 hojas laurel
Un puñado de piñones
½ kg tomate triturado (puede ser de bote)
2 ajos
Pimienta negra
Nuez Moscada
Azafrán
Aceite
Sal

Quitar la corona de los pimientos, limpiar de semillas, salarlos por dentro y reservar todo. En una sartén sofreír los ajos laminados. Añadir la carne salpimentada y el laurel y cuando empiece a estar sofrita, echar el tomate, la sal, la nuez moscada, los piñones y el azafrán. El tomate deberá cocer solo un poco ya que necesitaremos quede algo de caldo para que cueza el arroz. Retirar las hojas de laurel, añadir el arroz y darle un par de vueltas. Rellenar los pimientos en sus ¾ partes con el contenido de la cazuela (ya que luego el arroz se hincha y puede salirse), taparlos con la corona o pezón, envolverlos con papel de aluminio y meterlos en el horno precalentado a 200º durante una hora (El tiempo es un poco orientativo y depende de si el horno es de gas o eléctrico y del tamaño de los pimientos). Cuando lleven media hora, es recomendable darles la vuelta.
Nota. El tipo de carne puede ser a gusto de cada uno (cerdo, ternera, pollo, jamón etc) y además puede picarse o trocearse pequeño.