28 de agosto de 2010

EL ESCALDADO Y LA PASA (EN MEMORIA DE PEP BAS)

Una de las primeras ideas que tuve cuando abrí este blog fue el dar a conocer algo tan valenciano como es la uva pasa. Su proceso de elaboración es totalmente artesanal y pese a que se trata de una tradición de más de 500 años (al menos aquí en la Marina Alta), no ha experimentado muchos cambios. No quiero dejar pasar esta ocasión para recordar a una entrañable persona, Pep Bas, esposo, padre, hermano, profesor, músico y amigo de todos. Si había alguien preocupado por recuperar y guardar nuestras tradiciones, esa era el. Pep nos ha dejado y creo que la mejor forma de perpetuar su memoria es continuar con su labor. Pep se ha ido pero sus ideas, sus costumbres y su pensamiento deben permanecer con todos nosotros. Estoy seguro que hoy, si desde donde quiera que esté, nos ha estado viendo escaldar, habrá disfrutado tanto como lo hacia siempre en vida. Sirva este humilde blog para reivindicarle tanto a el, como para hacer memoria de lo que defendía.

El proceso comienza con el corte y transporte de la uva de moscatel, preferiblemente madura, al lugar donde se va a escaldar, procurando no maltratarlo ya que si revienta el grano, luego ya no sirve.
A primera hora de la mañana se encenderá el horno de escaldar que normalmente se construye aprovechando el desnivel del terreno de manera que se pueda colocar leña debajo de una gran caldera de hierro que calentaremos hasta que hierva el agua de la misma


Es el momento de tirar el “lleixiu” que antes era un producto cáustico que se hacía con cenizas vegetales de adelfa, lentisco y romero, mezclado con cal viva. Hoy es mucho más sencillo comprar sosa. Una vez mezclado, retiraremos la espuma de la superficie, meteremos la uva en un recipiente de hilo de hierro llamado “cassa”
y lo sumergiremos en el agua hirviendo entre 5 ó 10 segundos (dependiendo del grado de maduración y la cantidad de sosa). Sabremos que es suficiente si al sacarlo vemos que la piel de la uva comienza a resquebrajarse.

Se precederá a extender la uva sobre cañizos a los que se les habrá colocado 5 cubos de madera que solía ser de higuera, (pilons) uno en el centro y el resto en cada uno de los ángulos y que luego servirán para poder apilar los cañizos durante la noche o durante los días de tormenta y preservar la pasa de la humedad ya que la estropearía. Los cañizos se colocan en una zona donde las horas de sol sean las máximas posibles (sequer). El agrietamiento de la piel y el sol harán que se vaya desecando la uva hasta convertirla en pasa.

Finalizado el proceso, y dado que se trata de una actividad en la que generalmente se reunía la familia, el vecindario y amigos para aunar esfuerzos, llega el mejor momento, es la hora del almuerzo. La tradición impone que se asen berenjenas y pimientos sobre las mismas brasas que han sobrado de calentar la caldera. Una vez asadas, se pelan, se hacen tiras y se sirven con un buen chorro de aceite y sal. Pan y vino que no falte.

Para evitar el rocío de la noche y las inclemencias metereológicas hay dos soluciones: la primera es empilar los cañizos dentro de un porche cubierto (riu-rau) o dejarlos donde están y cubrirlos con una lona extendida en forma de tienda campaña que se llama (bou).

Dependiendo de la temperatura y de las horas de sol, a los 6 ó 7 días hay que darle la vuelta a los racimos de uva para que se sequen todos por igual y bastarán 12 ó 15 para que este totalmente seca. La forma de saber que ha finalizado el proceso es agarrando un racimo y apretarlo con fuerza en la mano. Se nos caerán los granos ya que se romperá el ramito que une la uva con la raspa. Igualmente debe quedarnos la mano seca y no mostrar ningún tipo de jugo.




La pasa, gastronómicamente hablando, tiene una clara connotación árabe quedando platos de repostería tan típicos como la coca con pasas, helado de pasas con miel, pasas con almendras y platos como el arroz con garbanzos y pasas o espinacas fritas con pasas.

22 de agosto de 2010

HERVIDO

Se trata de un plato valencianísimo, rico en vitaminas y minerales que aportan las verduras y que se complementa con los hidratos de carbono de la patata. A diferencia del resto de platos, este no entiende de clases sociales ya que sus ingredientes son iguales independientemente del poder adquisitivo de quien lo toma. Plato ligero, sano, barato e ideal para las calurosas noches de verano. Dos son sus ingredientes principales: la patata y la cebolla, el resto puede variar según la época del año en que nos encontremos. Normalmente suelen ser judías verdes pero también acepta perfectamente carlota o coliflor.

Para 4 personas


4 patatas
4 cebollas
2 manojos de acelgas
½ kg de judías verdes
Agua
Aceite de oliva
Vinagre (o limón)
Sal


Pelar las patatas. Pelar y cortar en cuartos las cebollas. Limpiar las acelgas. Despuntar las judías verdes. En una cazuela lo suficientemente grande como para que quepan todos los ingredientes poner agua a calentar y agregarle un buen chorro de aceite, uno de vinagre y sal. El vinagre hace que la verdura no ennegrezca y la patata no se deshaga. Cuando levante el hervor añadir todos los ingredientes dejando para el final las judías y las acelgas, bajar el fuego al mínimo y dejar cocer con la tapa puesta durante unos 30-40 minutos. Escurrir y servir en una bandeja en el centro de la mesa. Luego cada uno que se sirva y se lo aliñe con aceite y vinagre a gusto. Hay quien prefiere machacarlo todo para que la patata coja más sabor. También hay quien lo mezcla con mayonesa. Finalmente deciros que también es posible aprovechar el caldo. Caliente con un buen chorro de limón puede ser un depurativo para limpiar los excesos que sin duda vamos a hacer por estas fechas.

14 de agosto de 2010

PAELLA DE ATUN

Sin entrar en la discusión de lo que es y lo que no es paella, ya habréis observado que en este blog llamamos paella a todo lo que se hace con la también mal llamada paellera. Lo cierto es que de la amplia gama de arroces que se cocinan en la provincia de Alicante, predominan normalmente los secos y dentro de estos, los de mayor fama son los de semblante marinero, como el de hoy.

Para 4 personas deberemos abastecernos de:

400 g de atún cortado en dado
6 Ajos tiernos
4 cigalas
16 colas de gambas
1 pimiento rojo
Una ramita de perejil
1.5 l caldo de pescado
400 g de arroz
1 ñora
2 tomates maduros
Aceite de oliva
Azafrán
Sal.
En una paella calentamos aceite y sofreímos ligeramente la ñora. Retirarla. En el mismo aceite darle una vuelta a los trozos de atún, previamente salados (vuelta y vuelta que si no se seca). Reservar también. Repetimos la operación con las cigalitas. Dejar el plato aparte. Cortamos el pimiento en tiras y limpiamos y troceamos los ajos tiernos. Sofreír igualmente y reservar. Pelar y trocear los tomates. En el vaso de la batidora, echar el tomate, la sal, la ñora, el perejil y picar todo. Sofreímos el contenido de vaso, le damos unas vueltas al arroz y regamos inmediatamente con el caldo de pescado hirviendo y el azafrán. Es el momento de distribuir los ingredientes a excepción de las colas de gamba. Dejamos cocer a fuego fuerte unos 10 minutos, repartimos estas, bajamos el fuego y dejamos cocer 7 minutos más. Si hemos jugado bien con el fuego, no debe quedarnos caldo alguno y escucharemos como comienza a sofreír el arroz, apagar enseguida y dejar reposar unos minutos antes de servir.

7 de agosto de 2010

LA COCA DE MULLADOR Y EL HORNO DE BARRO


Ya hemos visto en varias ocasiones que nuestra cocina está muy influenciada por la cultura arabe y hoy me gustaria hablar del horno de barro y de las cocas que en el se cuecen. Se trata de un horno herencia de aquellos que expulsamos hace 400 años y que, hasta no hace mucho tiempo, podíamos ver en la mayoria de casas y en los porches de las casitas de campo (aquí llamados riu rau). Su combustible principal suele ser sarmiente de vid aun que tambien he visto quien usaba, algarrobo, almendro, olivo e incluso pino. Desafortunadamente la proliferación de los llamados pisos (viviendas en altura) con su obvia falta de espacio, acompañada de la aparicion de los hornos de gas y/o electricos mucho más pequeños, los está haciendo desaparecer. Pero ¿qué cocian en ellos nuestros antepasados?. La respuesta es sencilla: principalmente pan y coca, aun que era tambien frecuente se utilizaran para un buen arroz seco, patatas o asados de carne. Hoy nos centraremos en las cocas y más adelante prepararemos un dia un poco de pan casero.
Primero que todo hay que meter la leña en el horno, encenderla y mantener la llama hasta que nos coja temperatura. Sabremos que hemos alcanzado este punto cuando las paredes se hacen blancas. Llegado ese momento, habra que empujar las brasas hacia los laterales y dejar la parte central totalmente limpia para introducir luego lo que vayamos a cocer. Cuando la temperatura sea la adecuada meteremos las cocas sobre bandejas de metal y bastarán unos minutos para que esten listas. Esto es lo ideal pero como no todo el mundo tiene uno de estos, la siguiente receta (elaborada por nuestra amiga Rosa Dalmau) la haremos con un horno electrico de los que hay en casi todas las cocinas.

Para la masa deberemos tener:

1 kg harina de trigo
2 vasos de agua tibia
50 g levadura
1 cucharada sopera de sal
1 vaso de los de agua de aceite de oliva

Para el acompañamiento nos hara falta:

1 kg pimientos verdes
1 kg tomates maduros
3 cebollas medianas o 2 grandes
18 anchoas u otro tipo de salazon (melva o atun por ejemplo)
Aceite de oliva
Una cucharadita de pimentón dulce
Sal

Preparación del mullador de cebolla y tomate

Limpiar, pelar y cortar muy pequeño la mitad de los tomates y todas las cebollas. En una sarten con aceite sofreiremos bien ambas cosas y al final añadiremos un poco de pimentón dulce y la sal. Lo dejaremos unas horas en un escurridor donde pueda enfriarse y soltar todo el caldo.

Preparación del mullador de pimiento y tomate

Limpiar, pelar y cortar el resto de tomates y los pimientos. Dejar en un escurridor durante unas horas para que el tomate suelte el caldo. Hay quien prefiere asar ambas cosas en el horno y luego pelarlo, pero si lo cortamos pequeño es posible hacerse en crudo.

Preparación de la masa

En una palangana o mejor en un lebrillo echar la harina, la levadura desmenuzada, el aceite, la sal y 2 vasos de agua. Ir amasando con los puños hasta conseguir una masa homogenea. Luego iremos rompiendo con las manos la masa para que se airee. Volver a amarsar todos los trozos. Repetir la operación de trocear y volver a amarsar. En situación normal tardaremos un cuarto de hora y hacer la masa buena y sabremos que lo está cuando deje de pegarse a las paredes de la palangana o lebrillo.

Engrasar las bandejas del horno con aceite e ir colocando en cada una 3 bolas de masa del tamaño de un limón aproximadamente. (En principio deben salirnos unas 18 con esa harina).

Taparlas con un paño para que aumente la masa y esperar unos 15 ó 20 minutos dependiendo del calor que haga. (Si es invierno y hace frio, mejor taparlas con una manta o mandil). Precalentar el horno a 200º. Con las yemas de los dedos iremos aplastando las bolas desde el centro hacia fuera dandoles una forma plana y redonda pero dejando el borde exterior grueso. Debe quedarnos una coca de unos 15 cm de diámetro aproximadamente.

Con una cuchara iremos repartiendo el mullador de cebolla y tomate por la mitad de las cocas y luego agregar por encima una anchoa o el salazón que hayamos elegido. Repetiremos la operación con el mullador de pimiento y tomate pero esta vez echaremos un buen chorro de aceite de oliva en cada una.

Meter las bandejas que nos quepan en el horno con la parte de abajo y la de arriba encendidas e ir cambiandolas de altura para que reciban el calor por todos los lados. Con un horno normal necesitaremos unos 15 o 20 minutos y sabremos que ya estan hechas cuando la masa empiece a coger un tono dorado por encima y por debajo (es importante que la base de la coca quede tambien dorada). Dejar enfriar, proveerse de un buen racimo de uva y una buena botella de vino y a disfrutar.

Nota. El tamaño de las cocas depende del gusto de cada uno. No hace falta que os diga que a mayor tamaño que hagamos las bolas, mas grande saldrán las cocas. Por otro lado, hay muchas formas de preparar el mullador y me voy a limitar a daros unas cuantas ideas para que cada uno se lo prepare como le venga en gana.

1º Solo cebolla con pimentón y sal
2º Acelgas o espinacas con ajos
3º Berenjena y pimiento asados
4º Solo tomate
5º Berenjena, pimiento y tomate todo asado
6º Cebolla y guisantes
7º Aceite solo

18 de julio de 2010

PULPITOS A LA PLANCHA

Queda claro que el una de las mejores maneras de comer pulpo asado es haciéndolo a la brasa. Para ello os recomiendo las patas del pulpo de un tamaño aceptable. Pero hoy voy a presentaros una forma fácil de asar los pulpos pequeños para que os quede un aperitivo para chuparse los dedos. Se trata ni mas ni menos que prepararlos a la plancha o, para aquellos que no dispongan de una, pueden probar de asarlos en una sartén. En proceso es de lo más sencillo y nos hará falta:

Pulpitos
Aceite oliva
Pimentón rojo dulce
Sal
Perejil


Limpiar los pulpitos quitándoles boca y ojos. Hay que tener la plancha bien caliente y echar un poco de aceite sobre ella, añadir los pulpos e ir girándolo de vez en cuando para evitar que se quemen. Si su tamaño no excede de los 7 u 8 centímetros, no es necesario hacer nada. Si es algo superior, es recomendable abrirlos cortando verticalmente desde la cabeza hasta las patas, de manera que queden estas totalmente en contacto con la plancha. Mientras preparar una picada en el mortero con un poco de sal, aceite, perejil y pimentón. Una vez asado, agregarlo por encima de los pulpitos e ir buscando un buen vino tinto que tenga bastante cuerpo. Ya me contareis.

10 de julio de 2010

CEBOLLITAS EN VINAGRE

De existir en nuestras cocinas un ingrediente indispensable, ese es la cebolla. Este bulbo tiene propiedades antibióticas, antisépticas, diuréticas, depurativas, cicatrizantes, expectorantes con alto contenido en vitamina C. También reduce la tensión arterial, regula los niveles de azúcar, favorece la digestión, la circulación de la sangre y actúa como laxante. A ver quien da más. Y encima es baratísima. Antiguamente se usaba para quitar el hambre de la población pero nosotros hoy la vamos a utilizar justo al revés. Hoy las prepararemos de una manera para estimularla. Efectivamente hoy voy a indicaros como preparar un entrante valencianisimo que acompaña habitualmente comidas, cenas y muy especialmente almuerzos matutinos. No hay almuerzo que se precie que no tenga en el centro de la mesa un plato con unas aceitunas, unos trozos de pimiento en salmuera y unas cebollas en vinagre que tomaremos junto a una cervecita con ansia antes de que nos traigan los bocatas.

Deberéis abasteceros de:

Cebollas pequeñas
Vinagre de vino tinto
Sal
Agua

Pelar las cebollas quitando la piel y un par de capas. Hacer una incisión vertical y dejarlas un día entero en un recipiente con agua y sal en proporción como si fueseis a preparar una salmuera. Coger una orza de cristal o de barro con tapa, echar las cebollas y llenarlo de vinagre de vino tinto para que cojan color. Tapar y dejar reposar unos días para que tomen el sabor al vinagre. Si no encontráis vinagre de ese tipo y no queréis utilizar ningún colorante artificial podéis hacer como yo que le he echado una cucharada de jarabe de granadina, (también puede ser de fresas o de cerezas). Hay incluso quien dice ponerle dentro un trozo de remolacha.

3 de julio de 2010

ARROZ CALDOSO CON MUSOLA (CAZON)

Con el nombre de musola englobamos a las tres especies de la familia Triakidae que habitan en nuestro mar Mediterráneo. El motivo de ello es que dada la dificultad de quitarle esa piel áspera que se halla tan pegada a la carne, son los propios marineros a bordo quienes se encargan de tal labor. Cortan la cabeza y la cola, desvisceran y tiran de la piel con unas tenazas hasta arrancarla. Con lo único que se distinguen unas especies de otras es con los dientes, por tanto, al llegar a puerto es imposible su identificación. Suele alimentarse de cangrejos, caracoles y de pequeños peces pero su carne no es excesivamente apreciada.

Nos hará falta:

2 musolas troceadas
2 tomates maduros
1 sepia pequeña
12 colas de gamba
1/2 pimiento rojo
2 ñoras
300 g arroz
1 tacita de aceite
2 diente de ajo
Azafrán
Perejil
Sal
Aceite
2 litros de caldo pescado

Una vez limpia cortar la musola en trozos de unos 3 cm aproximadamente y sazonarla. En una cazuela de hierro sofreírla ligeramente por ambos lados y retirar. Limpiar, cortar en trozos pequeños, sazonar y sofreír la sepia en el mismo aceite. Continuamos con el pimiento rojo y las ñoras. En el vaso de la batidora picar los tomates pelados, las ñoras fritas, el perejil, los ajos junto a un pellizco de sal y sofreír también. Añadir el caldo de pescado y dejar que levante el hervor. Bajamos el fuego y dejamos unos 10 minutos con la tapa puesta. Echamos los trozos de musola, el arroz y continuamos cociendo a fuego medio durante unos 15 minutos más. Rectificar de sal si hiciese falta. Añadiremos las colas de gamba y dejamos 3 minutos más. Servir inmediatamente.

27 de junio de 2010

LA BREVA

He aquí otra herencia de los árabes, la al-bakora, fruta de piel negra y muy fina que no debemos confundir con el higo común que aparece un par o tres de meses mas tarde y que es más pequeña y con menos dulzor. La higuera es un árbol de secano típica de los países mediterráneos, de muy fácil cultivo al no requerir cuidado alguno. Básicamente las hay de dos clases, las uníferas que dan una sola cosecha al año y las bíferas que, como su nombre indica, dan dos. Estas últimas son las llamadas breveras, cuyo mal llamado fruto, la breva, llega a nuestras mesas ahora en junio-julio y que luego, entre agosto y octubre nos ofrece otra cosecha pero esta vez en forma de higo común. Nuestro sabio refranero ya nos marca las fechas: “por San Juan brevas y por San Pedro, las más buenas” e higos en agosto, septiembre y octubre “por San Miguel los higos son miel”.

Hay muchas formas de comerlas (en mermelada, secas, en repostería etc.) pero la mejor receta que os puedo mostrar es la más sencilla de todas y solo requerirá de:

Brevas
Pan
Aceite de oliva
Sal


Una rebanada de pan casero untada con un buen aceite de oliva, sal y la propia breva (si está recién cogida del árbol mucho mejor). Un manjar digno de los mejores restaurantes. Como nota final indicaros que, cuando os las comáis, no es muy conveniente que bebáis nada (ni agua) ya que su fibra soluble retiene mucho los líquidos y aumenta el volumen de las heces lo que las hace mucho mas fluidas…… (ya me entendéis). Por tanto, si no sufrís de estreñimiento, es mejor no mezclarlas con ningún líquido. “Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas”

19 de junio de 2010

HABAS SECAS HERVIDAS

Desde hace muchisimo tiempo y sea cual fuese la situación económica de las personas, las habas han formado parte de nuestra cultura culinaria tradicional. Recomendables siempre excepto para aquellos que sufren de ácido úrico o gota, esta leguminosa ha estado presente en mesas de toda la cuenca mediterranea. Con la invención de los refrigeradores, pueden encontrarse frescas durante todo el año, pero siempre no ha sido así. Antaño, la unica forma de consevación era su secado y precisamente al haba seca vamos a dedicar nuestra receta de hoy. Aunque su consumo en exceso, puede provocar un tipo de anemia denominada favismo, lo cierto es que gastronomica y nutricionalmente son bastante interesantes. Al secarlas queda claro que pierde su vitamina C pero en cambio permanecen los hidratos de carbono, las proteinas, fosforo, calcio y hierro. Por otro lado la piel aporta gran cantidad de fibra que, como sabemos, facilita la movilidad intestinal y evita el estreñimiento. La haba seca no presenta ningun problema de almacenamiento. Solo precisaremos de algun recipiente de cristal cerrado y mantenerlas en lugares secos y ventilados.

Para la receta de hoy nos hará falta:

½ kg de habas
3 ajos chafados
1 ramita perejil
1 hojita de laurel
Pimentón
Guindilla (opcional)
Aceite
2 cucharaditas de vinagre
Sal

Antes que nada, hay que re-hidratar las habas, para ello y dependiendo de su tamaño y de lo secas que estén, las pondremos en remojo cubriendolas con agua durante al menos 24 horas y cambiaremos esta un par de veces o tres. Transcurrido ese tiempo, las escurriremos y las echaremos a una cazuela junto al laurel, la guindilla (opcional), un chorro de aceite, sal y lo cubriremos todo con agua. Cuando comience a hervir, bajaremos el fuego al mínimo y lo dejaremos cocer entre hora y media y dos horas (ir provando hasta que veamos que están cocidas). Mientras, en el mortero, prepararemos una picada con el ajo, el perejil, el pimentón, aceite, vinagre y sal. Una vez cocidas, colocar las habas en una cazuela de barro, echar el contenido del mortero y a comer. Hay quien al caldo de cocerlas les echa un hueso de jamón y tambien quien las sirve junto a un poco del caldo de la coccion. Buen provecho.

5 de junio de 2010

CEREZAS

Mayo y junio son meses en los que el calor no agobia todavía, el campo está precioso, apetece dar un paseo por la montaña y observar la primera fruta del año que ya está colgado de los árboles. Ayer estuve por el valle alicantino de Gallinera y tuve la oportunidad de ver gran cantidad de cerezas asomando su rojo intenso a través del verde de las hojas de sus árboles. Se trata probablemente de la cosecha más temprana de toda España y es todo un espectáculo ver como una vez han alcanzado su punto optimo de maduración, son clasificadas por tamaño y colocadas en cajas de madera de más o menos 2 kg para su venta. Es por ello que desde este blog me vais a permitir que dedique la receta de hoy a esta fruta, la cual, como bastantes productos mas, fue traída por los romanos a nuestras tierras y perfeccionado su cultivo por los árabe. Durante muchos años les ofreció a nuestros antepasados la posibilidad de prepararse remedios curativos, mermeladas artesanales, pasteles, tartas, maceradas en aguardiente etc y lo sigue ofreciendo aun que desgraciadamente, la industrialización esta provocando que cada día sean menos las personas capaces de preparar en su casa manjares como estos. La forma mas natural de comer cerezas es limpiarlas y colocarlas en un bol con agua fresca o con cubitos, pero para que no me digáis que no os paso ninguna receta, aquí teneis un par de ellas que creo os van a encantar.

Nos hará falta

1/4 kg cerezas (elegir las menos maduras)
400 cc de vino tinto
100 cc de jerez oloroso
75 g azúcar
1 cucharadita de canela en polvo


Lavar bien las cerezas y secarlas. Poner a hervir en un cazo el vino y el jerez , el azúcar y la canela. Quitarle el rabito a las cerezas y dejarlas hirviendo a fuego suave en el cazo por espacio de 15 minutos. Apagar el fuego y dejar enfriar. Colocar en una copa de cóctel, adornar con una ramita de hierbabuena. También podría servirse en un plato junto a una bola de helado.

Para la segunda receta deberéis abasteceros de:

12 cerezas
100 cc de anís dulce
100 cc de agua
4 hojas de gelatina

Lavar las cerezas y colocar una en cada uno de los agujeros de una cubitera. Poner las hojas de gelatina en un bol con agua fría durante 4 minutos a fin de hidratarlas. Mientras poner a hervir en un cazo el anís y el agua. Yo he puesto mitad y mitad pero ahí cada uno que haga lo que quiera, ya sabes, cuanto más dulce y fuerte lo queráis, más anís y menos agua hay que meter. Transcurridos los 4 minutos, escurrir la gelatina y echarla al cazo. Ir removiendo hasta que desaparezca totalmente. Dejar enfriar un poco y rellenar con una cuchara los huecos de las cubiteras. No hacerlo hasta arriba ya que luego flotan las cerezas y no quedan rectas. Meter en la nevera durante una hora aproximadamente. Una vez cuajado, desmoldar sumergiendo un minuto la base de las cubiteras en agua templada. Como podéis ver, para darle un poco de color las he adornado con pétalos de rosa, pero cada uno es muy dueño de presentarlas como quiera.