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14 de junio de 2008

CAPELLANS

Otra de las maneras que tenian nuestros antepasados de conservar los alimentos era y es la deshidratación al aire libre. La calidez del clima mediterraneo nos ofrece unas condiciones de calor, humedad y aire idoneas para secar tanto verduras (ya vimos los tomates secos), como el pescado e incluso carne. Los capellans no son mas que el resultado de la deshidratacion de un pescado capturado muy frecuentemente por las barcas de arrastre de nuestra comarca, como es la bacaladilla o bacallaret..

Necesitaremos:

Bacaladillas de poco mas o menos un palmo de largas (las que queramos hacer)
Sal gruesa

Coger las bacaladillas y sacarles la tripa y la telilla blanca hasta que se vea la espina. Con sal gruesa y agua prepararemos una salmuera y las introduciremos dentro durante un cuarto de hora aproximadamente. Sabremos que la salmuera tiene bastante sal si el ojo de las bacaladillas se hace blanco (si no echar más). Para finalizar, les pasaremos un hilo por los ojos o por la boca, uno a uno, y colgarlos al aire libre. Es mejor que se sequen a la sombra (o con sol flojo) o del aire. En unos días, dependiendo del aire y de su tamaño, estarán listos para consumir. Los retiraremos antes de que se sequen demasiado (salvo que las queramos para guardar bastante tiempo, en cuyo caso los tendremos unos días más y los guardaremos en sitio seco. Es conveniente recogerlos por la noche si vemos que hay rocio o bastante humedad. A la hora de comerselos, es suficiente con pasarlos por la llama o mejor por la brasa sin dejar que se quemen, obviamente. Cuando se hayan enfriado, arrancarles la cabeza, quitarles la espina central, trocear y desmigarlos. Los pondremos en un plato con un buen chorro de aceite de oliva y vereis que aperitivo mas exquisito. Tambien pueden servir de acompañamiento en ensaladas.

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