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15 de agosto de 2015

CEBOLLA FROTADA


El plato de hoy es de los que en su día fueron habituales en las mesas de nuestra tierra y que prácticamente han desaparecido. La cebolla y los salazones han sido siempre plato de gente humilde y ello no significa que tenga nada que despreciar. Cuando lo proveéis, os daréis cuenta que estamos ante una de estas recetas que debemos cuidar. Ya no hay temporalidad en este plato ya que cualquiera de sus ingredientes, hoy en día, puede conseguirse sin ningún tipo de problema pero, yo me decantaría por catarlo una de esas tardes- noches de agosto en las que uno no sabe donde ponerse para refrescarse.

Solo hay que conseguir:

Cebollas gruesas
Atún de zorra
Alcaparras 
Aceite de oliva virgen
Vinagre
Sal

La gracia de la preparación de este plato es que le quitemos el picante a la cebolla y por ello es recomendable comenzar unas 3 o 4 horas antes de que vayamos a comérnoslo. Lo primero será pelar y cortar la cebolla en juliana, echarla en un bol y añadir un buen pellizco de sal y un bueno chorro de vinagre. Empezar a fregar y a estrujarla con las manos a fin de que suelte el agua que tiene. Repetiremos la operación 3 ó 4 veces hasta que veamos que la cebolla se ablanda y comienza a trasparentar. Dejarla en la nevera durante unas horas para que se endulce. Entonces la repasaremos con agua bien fría y la dejaremos escurrir totalmente. Mientras cortaremos el atún en trozos pequeños. Ahora solo queda mezclar bien los ingredientes, la cebolla, el atún y las alcaparras. Regar con un buen chorro de aceite de oliva y a la mesa. En principio la sal del atún debe ser suficiente, pero para aquellos que les guste bien “sentidito”, pueden añadir un pellizco más.


1 comentario:

Doris mis cosillas dijo...

Que buen plato amigo, le he mandado un correo y copiado su receta de arroz con restos de cocido muy rico.Un abrazo Doris