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29 de junio de 2014

MANITAS DE CERDO REBOZADAS


Tiempo atrás ya comentamos lo aprovechable que era y sigue siendo el cerdo desde el punto de vista gastronómico. Un ejemplo más lo tenemos en sus manitas o patones. Obviamente estamos hablando de carne con gran aporte calórico pero también rica en vitamina B1 que dicen ayuda a combatir la depresión y los estados de estrés. Dado que el trabajo es el mismo, podemos hervir un par de kilos de dicha carne aún que para la receta de hoy, con 1 ó 2 piezas será más que suficiente. El resto, podréis congelarlas y mas adelante preparar un guiso tal y como indicamos en este blog allá por el año 2011

Nos hará falta:

2 kg de manitas de cerdo
1 ó 2 huevos (según cantidad de patones a rebozar)
Pan rallado
2 hojas de laurel
Guindilla a gusto
Aceite de oliva
Sal

A la hora de comprarlas buscaremos aquellas que estén bien blancas y de aspecto limpio y sin pelo. Si sois muy escrupulosos y observais algo de vello, siempre podréis pasarlas por la llama y luego coger una cuchilla de las de afeitar y depilar lo que quede. Eso si, es recomendable limpiarlas bien con agua fría y cortarlas por la mitad a lo largo si no lo han hecho ya en la carnicería (Si las compras en las grandes superficies comerciales, a veces vienen ya empaquetadas y partidas en 4 trozos). Es el momento de ponerlas a hervir en agua, laurel y sal. Si utilizais las cazuelas tradicinales, deberán estar cociendo unas 2 o 3 horas como mínimo. Si queremos agilizar el proceso, podremos utilizar la olla express y dejarlas cocer 40 minutos a contar desde el momento en que la valvula comienza a girar. Una vez cocidas, las sacamos y escurrimos. Una vez se hayan enfriado, procedemos a deshuesar una o dos patas solamente (el resto ya hemos dicho que podeis congelar o preparar otra receta). Cortar a trozos a gusto de cada uno. En una sarten calentaremos bastante aceite. Colocar en un plato el o los huevos batidos y en otro el pan rallado. Pasar los trozos de paton primero por el pan rallado y luego por el huevo y echarlos al aceite cuando este bien caliente. Es imprescindible poner una tapa encima ya que salpica una barbaridad por lo que, además de ponernos la cocina hecha un asco, corremos el peligro de quemarnos. Una vez bien sofritas, colocar en un plato con papel de cocina para que suelten el exceso de aceite. Servir a la mesa acompañadas de un buen vino tinto.

1 comentario:

Recetecum dijo...

Si tal cual ya están ricas, así rebozadas, tienen que ser un lujo. Un plato de los que pones en la mesa y desparece en un plis! ¡Saludos!